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Danza para todos los públicos

El festival de la Comunidad celebra su XXXII edición programando en la capital a 18 compañías de todo el mundo

Un momento del espectáculo Hábitat, del coreógrafo Dani Doña.
Un momento del espectáculo Hábitat, del coreógrafo Dani Doña.

La danza es una disciplina artística delicada. Lo es en su ejecución y en su disfrute. Pero también como espectáculo: “No se la trata como a otras artes escénicas: es un sector complicado y que necesita mucho apoyo”, opina Aída Gómez (Madrid, 1967), que ejerce por tercer año consecutivo como directora de Madrid en Danza. La XXXII edición del certamen (hasta el 17 de diciembre; www.madrid.org/madridendanza) arrancó con el espectáculo Hábitat, en el que el coreógrafo Dani Doña realiza una mezcla de lenguajes artísticos, del flamenco a lo contemporáneo. “Abrir este festival a otras formas de danza lo ha hecho único”, opina su directora, que escoge la palabra “equilibrio” para describir los trabajos que 18 compañías de todo el mundo mostrarán estos días en Madrid.

“Inaugurar Madrid en Danza es una responsabilidad. Es un festival con mucha proyección internacional y que tiene un poso impecable”, dice el coreógrafo Daniel Doña —Premio El Ojo Crítico de Danza 2016— poco antes de abrir el certamen en los Teatros del Canal; uno de los seis escenarios, donde se desarrolla la cita. El resto son: el Teatro de La Abadía; el Centro Comarcal de Humanidades Cardenal Gonzaga Sierra Norte, en La Cabrera; el Centro Cultural Paco Rabal; el Real Coliseo de Carlos III, en San Lorenzo de El Escorial; y la Sala Cuarta Pared.

“Nuestro objetivo es descubrir al público danzas que antes no les habían llamado la atención”, continúa Gómez. Por eso desde que dirige la cita ha defendido la mezcla en su programación, en la que aparecen clásicos como el Bolshoi de Moscú; el Mariinsky —que forman parte de la Gala Internacional Rusia de Gala, los días 15 y 16 de diciembre— o el Aterballetto (que representa Bliss Wolf, el 9 y 10 de diciembre) junto a propuestas más emergentes: Nova Galega de Danza (Son, el 23 de noviembre); Titoyaya Dansa (La Metamorfosis; 24 y 25 de noviembre); Cienfuegos Danza (88 azucenas y un perro; 25 de noviembre); o la Compagnie de Virginie Brunelle (Complexe de genres; 15 y 16 de diciembre).

Todo ello abrazando el flamenco y la danza española: “No se nos puede olvidar de dónde venimos; las coreografías y el repertorio que tenemos”. Por eso cada año, el certamen rinde homenaje a una figura clave de la danza de España. En su debut como directora escogió a Nacho Duato; la pasada edición a Antonio Gades; y ahora es el turno a Antonio Canales. “Le propuse [a Canales] reponer Bernarda y Torero, porque son dos espectáculos que marcaron un antes y un después en el ballet flamenco”, cuenta la directora. El bailarín aceptó: representará ambos el 2 y 3 de diciembre.

“Creo que ha sido muy importante el abanico que se ha abierto para las compañías, para los artistas y para el público”, opina Gómez que considera a los espectadores un “termómetro fiable”. “Se nota que Madrid en Danza tiene repercusión, tanto entre los profesionales como en el público general, porque están muy atentos a la cita. Y eso es muy importante para todos”.

Cuestionada por lo espectáculos imprescindibles de la presente edición, la directora practica la diplomacia: “El programa es muy variado y de muy buena calidad. La danza no se puede explicar con palabras, por eso recomiendo verlo todo. O por lo menos todo lo que se pueda”.

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