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Los premios Gaudí reflejan una caída del 22% de las producciones

Este año se han inscrito 58 películas frente a las 74 de 2016

Los directores Agustí Villaronga (izquierda), Carlos Marques y Carla Simón, ayer en los premios Gaudí.
Los directores Agustí Villaronga (izquierda), Carlos Marques y Carla Simón, ayer en los premios Gaudí.

La foto de familia que marca el disparo de salida de la décima edición de los Premios Gaudí no ha estado acompañada de la mejor cosecha de producción del cine catalán, por lo menos en cuanto a sus cifras. La organización de los galardones de la Acadèmia del Cinema Català son un buen barómetro del estado del sector y este año se han presentado a concurso 58 producciones frente a las 74 de 2016, una caída de algo más del 25%. Un descenso especialmente marcado en los documentales, 9 frente a 19, y también en las películas en lengua no catalana que han pasado de 22 de 2016 a 13. En catalán, por contra, las películas sido 8 frente a las siete de 2016. En la categoría de películas para televisión se han presentado 6 y en cortometrajes fueron seleccionados 10 de los 52 inscritos. Diez películas europeas optan a los premios y, por último, otras siete en las que ha participado talento catalán aunque no se presentan a concurso.

Isona Passola, presidenta de la Academia, considera que hay más de un factor que influye en ese descenso: “La crisis de TV3 está resultando letal especialmente para la producción de documentales, pero también pesa el descenso de los fondos del ICAA —Ministerio de Cultura—, la prácticamente nula coproducción con TVE y un cambio en los modelos de producción y de distribución. Todo eso, además, en un contexto en el que la crisis económica no se ha superado pese a los iniciales brotes que parecieron aflorar el año pasado”. TV3 — que como televisión pública está obligada por ley a destinar el 6% de su presupuesto a la financiación de la producción audiovisual— destinaba 25 millones en 2010 a la producción audiovisual, cifra que ha ido disminuyendo y que en 2016 fue de cinco millones. “La de este año todavía no la conocemos pero seguro que será un drama”, avanzaba Passola que añade otros dos elemento inquietantes: la ausencia de un modelo de mecenazgo que propicie la inversión en cultura en general y la anulación de la tasa audiovisual que pagaban las operadoras por parte del Tribunal Constitucional. Esa anulación fue abordada por la Acadèmia del cine y productores catalanes en encuentros mantenidos con los ex onsejeros del gobierno catalán, Oriol Junqueras (Economía) y Lluís Puig (Cultura), y en ambos casos se comprometieron a buscar una alternativa en forma de ley para seguir nutriendo de fondos con una tasa modificada a la producción cinematográfica. Sin embargo, todo eso no se pudo acabar de concretar tras la disolución del Parlament en aplicación del 155 y la entrada en prisión y huida de los exconsejeros. Así las cosas, la financiación del cine en los próximos años es una incógnita: “Hasta que la cultura no sea una prioridad en la política no iremos a ninguna parte. Y sin audiovisual se pierde la conexión con la gente joven porque es lo que consumen más”, clama Passola.

Frente al mal tiempo, buena cara. Y ayer un nutrido grupo de profesionales del cine, entre ellos Agustí Villaronga, Carla Simón, Carlos Marques-Marcet, Roser Aguilar, Marc Clotet, Ventura Pons y Núria Prims, se dieron cita para la tradicional foto de familia que marca el inicio del ciclo Gaudí. El próximo 28 de diciembre se conocerán las nominaciones de las 22 categorías y el 28 de enero será la gala de entrega de las estatuillas gaudinianas.

De los 21 largometrajes de ficción, los 13 inscritos en lengua no catalana son Abracadabra (Pablo Berger), Algo muy gordo (Carlo Padial), Inside (Miguel Ángel Vivas), Julia Ist (Elena Martín), La Librería (Isabel Coixet), La Llamada (Javier Calvo y Javier Ambrossi), Musa (Jaume Balagueró), Nieve Negra (Martín Hodara), Proyecto Lázaro (Mateo Gil), Salvación (Denise Castro), The girl from the song (Ibai Abad) Tierra firme (Carlos Marqués-Marcet) y Vivir y otras ficciones (Jo Sol).

En catalán optan: Brava (Roser Aguilar), Estiu 1993 (Carla Simón), Incerta glòria (Agustí Villaronga), La pel·lícula de la nostra vida (Enrique Baró Ubach), L'amant del silenci (Jordi Cadena), Mil coses que faria per tu (Dídac Cervera), Pàtria (Joan Frank Charansonnet) y Sabates grosses (Ventura Pons). Este año el número de películas que optan a las estatuillas dirigidas o codirigidas por mujeres han sido 15, lo que representa un 25% del total de las producciones.

Pese a que las cifras de los inscritos no son buenas, Isona Passola destaca los resultados de la taquilla y del número de espectadores. El éxito de algunas películas en particular, como es el caso de Estiu 93, con algo más de un millón de euros de taquilla y 159.000 espectadores, La Librería que ha recaudado 1.083.000 euros y 168.000 espectadores o el de Incerta Glòria con 649.000 euros y 104.000 espectadores puede contribuir a que algunos de los valores del sector cinematográfico sean optimistas. Se presentan menos películas a los Gaudí porque una de las condiciones indispensables es que hayan sido exhibidas en salas de cine: “Ese es otro problema, hay películas que no llegan porque los distribuidores ajustan mucho más el cálculo”, apunta la presidenta de la Acadèmia que añade que se está produciendo un cambio en la industria audiovisual y en la producción que obliga a replantear cómo se financian las películas. Por ejemplo, buscando el apoyo de las grandes plataformas de contenidos ya que las televisiones públicas están fallando.

Raimon Masllorens, presidente de la federación de productores catalanes (PROA), califica directamente de “escándalo” el papel que mantiene TV3 en la producción de películas asociadas o en coproducciones: “Los números han bajado drásticamente y las coproducciones han bajado un 25% y las que se hacen en asociación han caído a la mitad desde 2010. Y lo peor de todo es que el panorama que se atisba no es optimista en cuanto a la inversión pública en el sector audiovisual”.