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El único carril por sentido para coches particulares atasca Gran Vía y Alcalá

Recorrer estas vías puede suponer entre 30 y 40 minutos

Gran Via Ampliar foto
Vehículos atascados ayer a mediodía en la Gran Vía.

La reducción de dos carriles por sentido a uno solo para los vehículos privados en la Gran Vía y en el tramo de la calle de Alcalá que va entre Ventas y Ciudad Lineal está generando grandes atascos en esas vías. La velocidad en esos carriles, en los cuales los ciclistas tienen preferencia, está además limitada a 30 kilómetros por hora, lo que genera aún más retenciones. Para salvar el tapón, muchos coches se ven obligados a invadir el carril bus, con el consiguiente problema para el transporte público. Recorrer la Gran Vía en hora punta suponía ayer cerca de 40 minutos.

La Gran Vía estrenó la mañana de este martes parte de la reducción de los carriles en el sentido que va entre la plaza de España y la calle de Alcalá. De los tres carriles, se pasó a dos gracias a las barreras de hormigón colocadas por el Ayuntamiento durante la madrugada. Esta reducción de la calzada se ha iniciado con motivo de las fiestas de Navidad con la intención de que los peatones tengan más espacio, según fuentes municipales.

Esa reducción está suponiendo que las retenciones se produzcan en hora punta desde el paseo de Extremadura y el túnel del paseo de Portugal. Ambas vías son la entrada natural a la ciudad para los conductores de la autovía de Extremadura (A-5). También afecta a los que provienen desde Moncloa por la calle de la Princesa. Al contar con un carril menos para el tráfico privado, la Gran Vía no es capaz de absorber a los miles de vehículos que pretenden acceder al centro de la ciudad o coger otras vías de distribución, como la calle de Alcalá o los paseos del Prado y Recoletos.

El atasco de ayer por la mañana era enorme y subir desde la cuesta de San Vicente y el lateral de la plaza de España era especialmente complicado. Mientras, los operarios de señalización completaban las marcas viales en la calzada (entre ellas, quemando las del anterior carril-bus) e instalaban en estos momentos las verticales.

Fuentes municipales explicaron ayer que el atasco de ayer por la mañana se debió en parte a la huelga de taxistas, que protestaron contra la concesión de licencias de vehículos de alquiler con conductor (VTC). Según el Ayuntamiento, estos conductores profesionales circularon por las principales vías de la capital para entorpecer la circulación.

La Gran Vía verá completada la instalación de las vallas separadoras del carril para peatones la próxima madrugada con los tramos correspondientes a los números pares (hasta la plaza de España) de tal forma que toda la calle esté lista para las limitaciones de acceso a partir de las cinco de la tarde de mañana viernes 1 de diciembre en el que comenzará la Operación Navidad. Esto supondrá que los vehículos no podrán pasar por esta calle, salvo excepciones (transporte público, vehículos de emergencia, motocicletas y unidades móviles, entre otros).

Un hecho similar se produce a diario en parte de la calle de Alcalá, donde el Ayuntamiento también ha reducido a un carril la parte de la calzada destinada a la circulación del vehículo privado. El tramo que transcurre entre Ventas y Ciudad Lineal se caracteriza por ser muy comercial y por acoger a gran cantidad de vehículos. A ello se une la falta de aparcamiento en la propia calle y en las adyacentes. Las retenciones llegan incluso a la salida desde la M-30 hacia esta calle, sobre todo, en hora punta.

Los atascos se producen desde primera hora (alrededor de las siete de la mañana) y hasta la noche. Ni siquiera mejora los fines de semana, al estar abierto el comercio. La solución que toman algunos conductores es invadir el carril bus, pese a estar prohibido. Tan solo se permite cuando otro vehículo va a girar a la izquierda. “Muchas veces es la única solución. Hay tanto atasco que ese carril está vacío. Lo que se podría hacer en diez minutos te puede llevar más de media hora”, reconoce una conductora. Otros afectados reconocen que han cambiado sus itinerarios habituales y prefieren utilizar calles adyacentes.

Si el tramo de Alcalá cuenta con algún tramo despejado y un conductor intenta circular al límite marcado de 30 kilómetros por hora, le resulta prácticamente imposible. Enseguida surgen las protestas de los otros usuarios, que recriminan este cumplimiento estricto de la velocidad. También son frecuentes los adelantamientos por la derecha a gran velocidad, con la consiguiente invasión del carril-bus. Estos muchas veces tan solo sirven para adelantar una posición, ya que el conductor se topa enseguida con un semáforo en rojo.

Los mismos problemas se repiten en la avenida de la Albufera

Además de en las calles de Gran Vía y de Alcalá, el Ayuntamiento ha reducido a un solo carril el tráfico privado en la avenida de la Albufera, situada en el distrito de Puente de Vallecas. En esta última vía se produjeron grandes retenciones, pero las consecuencias fueron menores que en las dos primeras.

En la avenida de la Albufera está prohibido el giro a la izquierda en la mayoría de los casos. Eso supone que los vehículos solo pueden circular recto o girar a la derecha, lo que evita retenciones y beneficia la fluidez del tráfico.

Los principales problemas se producen en la conexión de la avenida con el puente de la M-30 y con la avenida de la Ciudad de Barcelona, en el distrito de Retiro. Recorrer este tramo puede suponer hasta más de media hora en hora punta, según varios vecinos de la zona.

La falta de espacios para aparcar hace que muchos repartidores dejen sus vehículos en el carril-bus, a riesgo de ser multados. De hecho, ayer circulaba por la zona el turismo de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) que lleva una cámara en el techo y capta las matrículas de los infractores.