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La Gran Vía, cerrada al tráfico privado desde el viernes

Durante 28 jornadas hasta el 7 de enero solo podrán acceder los residentes. La EMT reforzará 26 líneas para animar a no coger el coche

El tráfico privado no podrá pasar por la Gran Vía a partir de las cinco de la tarde de hoy, con el inicio de la Operación Navidad puesta en marcha por segundo año consecutivo por el Ayuntamiento de Madrid. Tan solo los residentes y los vehículos de personas con movilidad reducida podrán acceder a esta zona, que contará con un fuerte despliegue policial y de agentes de Movilidad. Este plan de la Gran Vía —aprobado a finales de octubre en una reunión conjunta entre las Áreas de Movilidad, Seguridad y responsables de la Policía Municipal— incluye la reducción del tráfico privado hasta el 7 de enero, incluidos fines de semana y festivos. Durante 28 jornadas —de un total de 38 hasta el 7 de enero—, el cierre será total para el tráfico privado: sólo podrán circular los vehículos autorizados.

Los días de restricción de tráfico sólo podrán circular, como ya ocurrió el año pasado, los autobuses de la EMT y turísticos, los taxis, los vehículos de transporte colectivo de viajeros (VTC), los servicios de emergencia, las unidades móviles de radios y televisiones, las motocicletas y los residentes, entre otros. Los camiones de carga y descarga tendrán en principio un horario de 23.00 a 11.00. También se permitirá el paso de los vehículos de las personas que se alojen en los hoteles de esta calle.

El Ayuntamiento ha distribuido una carta entre los vecinos de la zona, con los mapas, los horarios y los días de corte para que sepan cuándo y por dónde pueden acceder a la zona restringida. El Consistorio recomienda que se deje el vehículo particular en casa y se acceda al centro de la ciudad en transporte público.

La reducción de los carriles de la Gran Vía supondrá que los peatones tendrán 5.400 metros cuadrados de superficie para poder caminar, al reducir de tres a dos los carriles de la calzada. Desde la noche del lunes, operarios están colocando vallas de hormigón para separar la acera, además de instalando y pintando la nueva señalización de esta arteria de la capital.

La Empresa Municipal de Transporte (EMT) ha anunciado que reforzará 26 líneas de autobús desde el 1 de diciembre y hasta el 7 de enero, aumentos del servicio que se efectuarán por las tardes en función de la hora y la demanda de viajeros. Se centrará en las líneas que conectan los distritos periféricos de la ciudad con los principales puntos céntricos de Madrid situados en el entorno de Gran Vía (plazas de Callao, Jacinto Benavente, Puerta del Sol, zona de Sevilla, Plaza Mayor y Ópera). Las 26 líneas de la EMT que aumentarán su dotación por las tardes son la 1, 5, 6, 9, 15, 17, 18, 20, 23, 25, 31, 32, 35, 39, 44, 50, 51, 52, 53, 65, 74, 75, 133, 146, 147.

La Gran Vía une el eje formado por Prado-Recoletos-Castellana con la plaza de España, la cuesta de San Vicente (y su salida a la autovía de Extremadura, la A-5) y la calle de la Princesa. El interior de esta gran zona incluye 36 aparcamientos, entre públicos y privados. El acceso a los mismos será libre, tras informar a los agentes encargados de los filtros. Eso sí, hasta que se llenen o hasta que estén a punto de colapsarse. Solo en los alrededores de la Gran Vía hay cuatro estacionamientos. A estos se unen otros que están ya fuera de esta calle, como los de la plaza de los Mostenses, Pedro Zerolo (antigua Vázquez de Mella) y Luna, cuyo acceso también es complicado cuando se corta esta vía.

Los coches que quieran acceder a los aparcamientos subterráneos cerca de Gran Vía podrán pasar los cierres que establecerán de manera conjunta la Policía Municipal y los agentes de Movilidad. Cuando estén completos o estos funcionarios reciban la información de que se están llenando, cerrarán el paso de nuevo. En concreto, se habilitarán ocho puntos en todo el tramo de la Gran Vía. El año pasado, los más problemáticos fueron los de entrada desde la plaza de España y los de la calle de Alcalá, en Cibeles. En especial se dieron en los días iniciales de este plan de Navidad y conforme fueron avanzando las vacaciones se produjeron menos aglomeraciones. A ello contribuyó que hubo restricciones por alta contaminación en la capital a finales de diciembre, con el consiguiente descenso de la circulación.

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