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Carles Puigdemont en la presentación de la campaña de Junts per Catalunya para los comicios del 21 de diciembre.

‘Catalexit’, el gran riesgo del empleo en España

La economía seguirá creciendo con viento de cola, pero lo hará con menor intensidad

Si los catalanes eligen un gobierno sensato se enfrentará a un Parlamento fragmentado y la gobernabilidad será complicada

Desde 2007 hasta 2013 la economía española tuvo viento huracanado de frente sin el cual no sería posible explicar la profunda crisis sufrida. En 2008 España tuvo que ajustar sus desequilibrios en la peor crisis económica y financiera global desde la Gran Depresión. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria se hizo en el peor momento y destruyó 1,5 millones de empleos entre 2008 y 2010.

En 2010 estalló la crisis griega. El incendio en Grecia no se apagó rápidamente y se contagió inmediatamente al resto de países altamente endeudados con el exterior. Meses después cayó Irlanda y luego Portugal. Entre 2010 y 2012 España estuvo en riesgo de ser rescatada en varias ocasiones. Pero el rescate llegó en 2012.

Rajoy dijo que el agujero de la banca era de 50.000 millones, pero que no metería dinero público. Luego retrasó el envio del presupuesto a Bruselas hasta después de las elecciones andaluzas en la primavera, y cuando lo hizo, dijo en una rueda de prensa que “el objetivo de déficit en España es una cuestión de soberanía española”. Es lo mismo que dijo Alexis Tsipras en enero de 2015 y también fue rescatado. La fuga de capitales del 25% del PIB y el rescate posterior provocó otra vuelta de tuerca a la crisis bancaria y a la restricción de crédito que se llevó a miles de empresas por delante. En 2012 y 2013 se destruyeron otro millón de empleos, la misma cantidad que en la crisis de 1992.

El BCE fue siempre por detrás de la curva y permitió el brusco aumento de la prima de riesgo por lo que la política monetaria para España fue extremadamente restrictiva hasta 2013. Los tipos oficiales del BCE estaban próximos al 0% pero las empresas que obtenían financiación lo hacían a tipos próximos al 10%. Y para las que no recibían crédito la política monetaria les abandonó a su suerte. La Reserva Federal inundó el mercado de dólares y la inacción del BCE llevó al euro a máximos históricos y se mantuvo en promedio próximo a 1,3

El FMI recomendó en 2009 una estrategia gradual de retirada del estímulo fiscal de un punto de PIB anual. En 2012 la Troika forzó un ajuste brutal en España de cuatro puntos del PIB. Rajoy, Montoro y Guindos que habían sido junto con Angela Merkel apóstoles de la austeridad expansiva sufrieron sus efectos abrasadores y pasaron a pedir más tiempo para hacer el ajuste fiscal, como habría recomendado el mismo Keynes. Y para complicar aún más el ajuste el precio del petróleo se disparó por encima de 100 dólares por barril desde 2011 hasta 2014.

En 2013 Bruselas acabó reconociendo el fracaso de la austeridad y le concedió a España dos años más para alcanzar el 3% de déficit público. En 2014 el precio del petróleo se desplomó y se mantuvo próximo a 30 dólares barril hasta 2016. El BCE anunció un ambicioso programa de compras de deuda, la prima de riesgo española bajó a niveles próximos a 100 puntos básicos y el euro se depreció con fuerza hasta la paridad favoreciendo las exportaciones.

España con fuerte viento de cola volvió a demostrar que es una economía muy agradecida con alto potencial de crecimiento, algo que ha sucedido desde 1960. No obstante esta es una recuperación extraña con los salarios estancados y la inflación subyacente significativamente por debajo del 2% objetivo del BCE de estabilidad de precios.

2017 acaba y ha sido otra año de fuerte crecimiento y creación de empleo. Y la pregunta que surge es: ¿qué escenario le espera a la economía española en 2018? El BCE ha anunciado que continuará su programa de compras y los tipos al 0%. Por lo tanto el principal viento de cola continuará. Pero el precio del petróleo ha subido por encima de 60 dólares. Sigue siendo inferior a los niveles de 2012 pero es el doble que en 2016. El euro se ha apreciado hasta 1,15, el BCE reducirá progresivamente sus compras de deuda y el nuevo Presidente de la Fed seguramente mantendrá las subidas de tipos graduales. En ese escenario, el euro puede seguir apreciándose.

La economía española seguirá teniendo viento de cola pero con menor intensidad. Por esa razón, el Banco de España, los organismos internacionales y los principales servicios de estudios anticipan una desaceleración de crecimiento del PIB y del empleo. No obstante, la economía europea crece a su mayor tasa desde 2007 y el comercio mundial ha recuperado niveles similares a antes de la crisis en 2017. Asia explica dos tercios del crecimiento mundial con China y la India creciendo al 7% y varias países periféricos asiáticos creciendo por encima del 5%.

El principal riesgo para la creación de empleo en España es Catalexit. Si los independentistas vuelven a ganar hay dos escenarios: que vuelva la DUI y la fuga de capitales lo cual sería similar o peor a Argentina 2001 o que continúen en su estrategia de confrontación lo cual frenaría significativamente el crecimiento. Si los catalanes eligen un gobierno sensato se enfrentará a un parlamento fragmentado y la gobernabilidad será complicada. Pero España estuvo sin gobierno central en 2016 y el empleo creció un 3%.

Conclusión viento a favor que permitiría otro buen año de creación de empleo en España pero con elevada incertidumbre.

 

José Carlos Díez es Profesor de Economía de la Universidad de Alcalá

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