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Podemos y sus oscuros orígenes

Hay evidentes vínculos entre algunos de los impulsores de esta formación y los regímenes venezolano e iraní

Juan Carlos Monedero comparece ante la Comisión de Investigación de la Financiación de los Partidos Políticos del Senado. Javier Lizon EFE

La comparecencia ayer en el Senado de Juan Carlos Monedero, fundador de Podemos, sirvió para, una vez más, poner de manifiesto los estrechos vínculos existentes entre algunos de los impulsores de esta formación política y los regímenes venezolano e iraní.

Esta estrecha relación, tanto política como financiera, ha quedado sobradamente acreditada en algunas de sus múltiples manifestaciones: a través de la Fundación CEPS, que recibió cuantiosos fondos del Gobierno venezolano, o del programa de televisión Fort Apache dirigido por Pablo Iglesias y financiado por el Gobierno iraní a través de su canal HispanTV.

No pudo la Comisión del Senado para la Investigación sobre la financiación de los partidos acreditar, como sostenía el Grupo Popular, que Podemos se financiara con cargo a esos fondos. Pero tampoco pudo Juan Carlos Monedero explicar de forma convincente en concepto de qué y con qué fines recibió un pago tan cuantioso —425.000 euros— para llevar a cabo un informe sobre la integración monetaria en Latinoamérica cuya existencia él no ha acreditado ni nadie ha logrado consultar, ni siquiera a puerta cerrada.

Las confusas explicaciones sobre esos fondos llevaron a la marginación de Juan Carlos Monedero de la dirigencia de Podemos, no tanto por el incumplimiento de aspectos legales relacionados con la financiación de su formación, que no ha podido ser certificada, como por la total falta de transparencia y evidente falta de sinceridad por parte de un líder político.

Como ha quedado demostrado en sobradas ocasiones, las comisiones de investigación parlamentaria no son el punto fuerte de nuestro sistema político. Ésta, convocada por el Partido Popular para tapar sus escándalos de corrupción y en la que no ha colaborado ninguna otra fuerza política, tampoco ha sido diferente a la hora de arrojar luz. Más bien ha perpetuado la confusión.

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