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Los príncipes ya no se casan con princesas

El matrimonio de Enrique de Inglaterra con una actriz divorciada y mestiza rompe barreras en la encorsetada familia real británica

Enrique de Inglaterra y Meghan Markle.

Lady Di estaría orgullosa de la decisión tomada por su hijo menor Enrique, que este lunes ha anunciado que se va a casar con Meghan Markle, una actriz de 36 años, divorciada y mestiza. Una mujer que no responde al perfil que tiempo atrás se le supondría a la prometida de un príncipe perteneciente a una de las grandes monarquías del mundo, la británica. Pero Enrique de Inglaterra pertenece a la generación de nobles del siglo XXI que entienden que el deber y el amor son compatibles.

Tendría que suceder una verdadera hecatombe para que Enrique llegara algún día a reinar. Por delante en la línea de sucesión tiene además de a su padre, que a sus 67 años sigue esperando,  a su hermano Guillermo y a sus hijos —dos ya nacidos y otro que llegará en primavera—. Aun así, hasta hace pocos años era impensable que un príncipe de Inglaterra pudiera casarse con una mujer como Meghan. Ahí está el caso de Margarita de Inglaterra, hermana de la actual reina, que tuvo que renunciar al amor por Peter Townsend solo porque era un hombre divorciado.

La aparición de Diana de Gales en la familia real británica y su muerte hace 20 años movieron los cimientos de la institución y todos, la primera Isabel II, se dieron cuenta de que la monarquía si quería existir debía de evolucionar. Así que en eso están los reyes del siglo XXI, buscando una razón para seguir existiendo. En Noruega, Dinamarca, Suecia y España los herederos no están casados con nobles. Tampoco lo es la reina de Holanda. Todas eran mujeres profesionales que llegaron a los palacios por amor.

De izquierda a derecha: la reina Letizia, Máxima de Holanda y Mary de Dinamarca. ampliar foto
De izquierda a derecha: la reina Letizia, Máxima de Holanda y Mary de Dinamarca.

Isabel II confía en sus nietos, dicen que más que en su hijo y heredero, y a ellos está cediendo mucho protagonismo ahora que su edad aconseja que se tome las cosas con más calma.

Guillermo se casó con Kate Middleton en 2011, una mujer de familia media-alta pero sin parentesco monárquico. La duquesa de Cambridge desempeña, a juicio de los británicos, su papel a la perfección. En las encuestas es uno de los miembros de la familia real más valorados.

Y tras Kate, llega Meghan Markle. Enrique se fijó en ella viendo la serie Suits, que Markle protagoniza, y a través de un amigo logró conocerla. Lo suyo, según ha contado la actriz, fue todo un flechazo. Tras un tiempo de romance muy discreto trascendió la relación que ellos han llevado con todo el sigilo posible. Pero hace 10 meses palacio pedía respeto para Meghan Markle, acosada por los paparazis. Enrique de Inglaterra decidió acelerar las cosas este verano, una vez que logró el respaldo de su hermano. Isabel II dio el visto bueno oficial a la relación hace poco más de un mes pero estuvo informada de ella desde el principio.

Meghan Markle y Enrique de Inglaterra, el pasado septiembre en los Juegos Invictus celebrados en Toronto.
Meghan Markle y Enrique de Inglaterra, el pasado septiembre en los Juegos Invictus celebrados en Toronto. AP

Con el paso de los años, Isabel II ha aprendido que el deber y el amor son compatibles, que no hace falta ser princesa para casarse con un príncipe. Si hubiera aceptado esta premisa antes su hermana Margarita habría sido más feliz y su hijo Carlos no habría tenido que casarse con Diana y mantener escondida a Camila.