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Jennifer Lawrence es borde y otras estrategias de los famosos para evitar a sus fans

La oscarizada actriz asegura que se vuelve grosera con sus seguidores y el intérprete Mark Hamill confiesa que va en silla de ruedas para pasar desapercibido

Los actores Mark Hamill y Jennifer Lawrence y el cantante Justin Bieber.
Los actores Mark Hamill y Jennifer Lawrence y el cantante Justin Bieber.

Los encuentros esporádicos entre los fans y sus ídolos pueden ocasionar más de una decepción, especialmente para los seguidores que siguen con ímpetu al cantante, actor o estrella del momento y la respuesta que reciben no es la que esperaban. Aunque no es habitual que los famosos no correspondan a sus admiradores, más de uno ha confesado que su comportamiento no siempre es el más adecuado. Repasamos algunas de las estrategias de las estrellas para evitar a sus seguidores.

Es el caso de la actriz Jennifer Lawrence, de 27 años, que ha confesado en una entrevista a la revista Variety que se vuelve completamente "maleducada" cuando alguien la interrumpe para hablar, hacerse una foto o pedirle un autógrafo. “Una vez que entro en un lugar público me vuelvo increíblemente grosera. Me convierto en un profundo agujero. Esa es mi única forma de defenderme”, revela. “Llevo a mi perro al parque todos los días, a Central Park [Nueva York], y tan pronto como llegamos a la entrada estamos fastidiados porque se acerca todo el mundo”, añade Lawrence.

No es la primera vez que la intérprete de la saga Los juegos del hambre explica por qué es arisca y maleducada con sus seguidores, y todo por culpa, según dice, de las consecuencias de la fama. “Creo que la gente, los extraños, piensan que somos amigos porque soy famosa y sienten que me conocen. Pero yo no les conozco”, reflexionaba en diciembre de hace un año al diario Daily Telegraph.

La actriz Jennifer Lawrence en el Festival de Cine de Venecia el pasado 5 de septiembre. ampliar foto
La actriz Jennifer Lawrence en el Festival de Cine de Venecia el pasado 5 de septiembre.

Antes de dedicar unas malas palabras, el actor Mark Hamill prefiere tirar de imaginación. El actor conocido por interpretar a Luke Skywalker en La guerra de las galaxias fue visto el pasado martes en el aeropuerto de Nueva York montado en una silla de ruedas, con su perro en su regazo y la cara prácticamente oculta bajo un gran sombrero negro. Precisamente fue uno de sus seguidores quien le hizo una fotografía y, preocupado, le preguntaba en Twitter si estaba todo bien. Hamill no tuvo más remedio que confesar que era una estrategia para pasar desapercibido entre los fanáticos que muchas veces le paran para pedirle autógrafos.

“Ah! Llegué a las cinco de la mañana y probé el truco de la silla de ruedas para evitar que los vendedores de las tiendas, quienes me acosan a mí y a mi familia, me pidiesen autógrafos para luego vender sus productos más caros por eBay por llevar mi firma”, confesó el actor en su red social sobre esa estrategia.

Quien desde hace tiempo niega las fotos a sus fans es Justin Bieber, aunque el canadiense tuvo el detalle de avisar a todos a través de su cuenta de Instagram, donde acumula más de 94 millones de seguidores. “Si me veis por ahí, sabed que no voy a hacerme una foto. He acabado con eso. Ha llegado a un punto en el que la gente ni siquiera me dice hola o me reconoce como una persona, me siento como un animal del zoo, y quiero ser capaz de conservar mi cordura”, escribió el artista en mayo de 2016. Una polémica decisión que vino poco después de anunciar que tampoco recibiría a sus admiradores antes de los conciertos, ya que tras dichas reuniones, dijo, acaba exhausto y sentía demasiada presión por cumplir las expectativas de la gente –en su mayoría fans que habían pagado miles de euros por compartir unos minutos con su ídolo –.

Justin Bieber, en el centro, se fotografia con un grupo de fans en Beverly Hills Beverly Hills en mayo de 2015. ampliar foto
Justin Bieber, en el centro, se fotografia con un grupo de fans en Beverly Hills Beverly Hills en mayo de 2015.

"No, esto es América y nosotros te pagamos". Esto fue lo que tuvo que escuchar la actriz de comedia Amy Schumer cuando le pidió a un hombre que dejara de grabarla. Pero la intérprete de la película Y de repente tú quiso devolvérsela a su acosador y le hizo una fotografía para subirla a su cuenta de Instagram —donde tiene más de seis millones de seguidores— denunciando la situación. "No me haré más fotos con nadie y la culpa es de este tío de Greenville", escribió entonces la actriz.

Esto no le hubiera ocurrido a Schumer si hubiese utilizado la táctica del diseñador Karl Lagerfeld, quien confesó en una entrevista que su mejor truco para evitar los selfies con gente desconocida es tener a un manager poco amigable. “No hago selfies. Otras personas lo hacen y quieren hacerse selfies conmigo. No, no, no. Menos mal que Sébastien, mi asistente, es cruel con la gente de la calle. Cruel y maleducado”, aseguró el modisto.